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miércoles, 5 de agosto de 2015

Antiguo Sanatorio de Tuberculosos de Sierra Espuña (Murcia)

Antiguo Sanatorio de Tuberculosos de Sierra Espuña es el nombre que reciben los restos del edificio que albergó a enfermos de tuberculosis y lepra en la Sierra de Espuña entre 1917 y 1962. Se encuentra en la pedanía de El Berro, dentro del término municipal de Alhama de Murcia. Sin embargo, es propiedad del Gobierno de la Región de Murcia.

 La primera piedra se pone en el último trimestre de 1913 cuando las autoridades regionales tienen que tomar decisiones drásticas ante los estragos que estaba causando la tuberculosis entre la población civil. Dado el carácter contagioso de esta enfermedad se decide recluir a los enfermos en un lugar aislado; además, hasta entonces, el aire puro y limpio de la sierra era el mejor alivio que existía. La obra se prolongará durante varios años concluyéndose en 1917 la primera planta del hospital, aunque no fue hasta 1934 cuando se terminó por completo. La explicación de una construcción tan lenta radica en que fue levantado por los propios vecinos, normalmente, en verano, aprovechando los inviernos para recaudar fondos. En 1931 el edificio pasó a ser propiedad del Estado.


Una vez concluida la larga obra empiezan a trasladarse los enfermos al lugar. El hospital contaba con doscientas camas y 50 empleados. En la planta superior se ubicaron los enfermos más graves que necesitaban reposo y estaban aislados; mientras que, en la planta baja lo hicieron los menos graves pudiendo dar incluso paseos por la sierra y ser visitados por los familiares. Normalmente la mayoría acababa subiendo a la planta alta y muriendo tras una larga agonía. Una vez a la semana subía en carro el sepulturero del cementerio de Alhama a recoger los cadáveres para darles entierro. En invierno, con los caminos nevados, se convirtió en el único enlace entre el hospital y la civilización.
Aparte de sanatorio, el edificio se convirtió en ambulatorio para los vecinos de Aledo y El Berro. De esta guisa llegamos al año 1949 cuando se descubre la estreptomicina que supuso un cambio radical en el cuidado de enfermos con tuberculosis. Poco a poco muchos de los internos fueron recuperándose de las graves dolencias que padecían y dados de alta. Los pocos que quedaron se trasladaron al Hospital Provincial de Albacete. El Ministerio de la Gobernación, que detentaba entonces las competencias en sanidad, decide entonces reconvertir el complejo en un orfanato.
Los elevados gastos de manutención de un edificio de tal envergadura llevan al Ministerio, en 1962, a declararlo como no rentable provocando su cierre.

 Desde que en los años 1962 cerrara sus puertas el Sanatorio una leyenda negra pesa sobre el, los visitantes afirman haber vivido experiencias paranormales en su interior.



















 Fotos: Jayma Photography LTD.

martes, 4 de agosto de 2015

Mansión de Rosalía-Casa Méndez

















La casa Méndez, también conocida como Mansión de Rosalía es una mansión situada en Librilla, Región de Murcia, España.
 La construcción se realiza a principios del siglo XX, concretamente en los años veinte, cuando en la arquitectura se experimenta con nuevos diseños, mezclando estilos antiguos y modernos, tipologías locales con el uso de nuevos materiales. Su construcción la promovió don Andrés Méndez, que la dejó en herencia a sus seis hijos. Uno de los herederos era José, conocido pintor y profesor de dibujo. José Méndez intentó, a lo largo de años, abordar la rehabilitación de este proyecto tan singular y hasta él mismo pintó algunos murales en las estancias de la vivienda; de hecho se proponía hacer de la casa mansión un mueso.

  De planta cuadrada, se divide en bajo, dos pisos y terraza con balaustrada y pequeña buhardilla o mirador. No podemos remitirnos a estilos artísticos concretos a la hora de encuadrar este edificio, pues no posee una estética definida. Si algo llama la atención en él es la libertad con la que el arquitecto define sus formas exteriores, que no parecen seguir un orden determinado y jerarquizado por plantas. El edificio muestra un total de cuatro fachadas.
Aunque la armonía en el orden de vanos, vistos desde el exterior, parezca inexistente, no podemos obviar la realidad del espíritu clásico que invade toda la construcción, tanto en sus fachadas, como en su interior. Podemos observar una referencia clásica en sus ornamentos. Así como en la cornisa del edificio.
La referencia del espíritu clásico o renacentista tiene su contrapunto en las cerámicas con las que se cubren los balconcillos de algunas ventanas, materiales mucho más rústicos que la piedra, que añaden un contraste, podríamos decir popular, a esta edificación. Es necesario añadir a este recorrido por el exterior de la arquitectura algunos elementos que ya no son visibles, dado el abandono de la propiedad.

Fotos: JAYMA PHOTOGRAPHY LTD.